21/07/2008


Los hay de todos sabores y colores. Aquellos que están ansiosos por el arranque de la liga pero no necesariamente por amor al futbol sino por esa extraña atracción al congelador. Para ellos cada fin de semana es sagrado porque bajo la influencia del balón y la cerveza, los problemas laborales y los gritos inconfundibles de sus mujeres desesperadas pasan a segundo término.
Para otros aficionados el arranque de la liga representa el paseo semanal. Salen con la familia rumbo al estadio cada sábado como si se tratara de un pic nic colegial. Desde temprano preparan las tortas que ya con la servilleta pegada al pan habrán de comerse al medio tiempo y vierten bebidas en recipientes que les serán retirados a la entrada del estadio. Para ellos nada es tan gratificante como gritar un gol con la suegra o el tío “villamelón”.
Hay otros aficionados mucho más aventajados que a estas alturas ya tienen registrados en algún viejo cuaderno, las altas y bajas de todos los equipos para sorprender al vecino. Se sienten más preparados que los comentaristas y cada vez que inicia el juego pretenden dejar a todos con la boca abierta realizando alguna rudimentaria narración. Sin que nadie les pregunte nada lanzan información, actualizan a los más indiferentes y debaten a los más conocedores.
Otro enorme sector de aficionados es aquel que se va por el camino fácil. No se complica ni se mete en problemas. Si el jefe de su empresa es seguidor de las Chivas, al día siguiente lleva una camiseta del rebaño. Si su amor platónico estudió en
Hay quienes enfundados en el romanticismo cuentan anécdotas sobre el Oro, el Asturias o el Zacatepec como si éstos aún existieran. Se aferran a que en aquellos tiempos se jugaba por amor a la camiseta. Confunden a Walter Gasire con Hernán Cristante, extrañan a los extremos pegados a las bandas y preguntan constantemente “¿qué es eso de carrilero?”.
Existen también los radicales, aquellos que obligan a su familia a seguir los colores de algún equipo. Al hijo le compran todo el kit de las águilas cual ropón de bautizo y a la esposa tratan de convencer que a la recién nacida le pongan por nombre América o Carla en honor a Reinoso.
Imposible olvidar a las aficionadas. Sí, aquellas mujeres que por convicción o por compromiso son capaces de mencionar a más de tres jugadores sin contar a Cristiano Ronaldo o Beckham. Copian frases de televisión para sorprender al novio aventurándose a decir que al equipo le hace falta un volante mixto por izquierda sin tener la menor idea de lo externado.
En fin, usted ¿qué tipo de aficionado es?
Bienvenidos a esta una nueva aventura a través de AZTECA AMÉRICA.
ALGUNOS OTROS TIPOS DE AFICIONADOS
- Los que compran inútiles souvenirs en las afueras de los estadios
- Los que prefieren cazar autógrafos que ver el partido
- Los que llevan binoculares para ver a las edecanes del medio tiempo
- Los que se duermen en un choque de Lapuentistas
- Los que orgullosamente apilan sus vasos de cerveza
- Los que hacen segunda a las barras con cánticos altisonantes
- Los que al medio tiempo preguntan quién contra quién juega
- Los que portan la misma playera desde hace más de diez años
- Los que reconocen un buen juego del rival
- Los que abuchean tras un cero a cero
- Los que llevan audífonos para escuchar la transmisión de radio
- Los que disfrutan acumular cáscaras alrededor de sus pies
- Los que patean al de enfrente
- Los que tiran el refresco
- Los que gritan “ahí va el agua” cuando alguien les quita visibilidad
- Los que disfrutan más las guerras verbales entre porras que el mismo
juego
- Los que buscan lucirse con la novia con términos Lavolpistas
- Los que guardan de recuerdo el boleto y por detrás escriben el resultado
- Los que bravuconean al menor impulso
- Los que se sienten chistosos y nadie se ríe de sus intentos
- Los que se despojan de la camiseta para lucir el descuidado abdomen
- Los que se sientan en la misma tribuna aún cuando no esté numerada
- Los que llegan tarde y los que se van cinco minutos antes
- Los que se van desabrochando el pantalón diez metros antes del baño
- Los que pagan al cubetero para tener exclusividad
- Los que no se quieren ir aún cuando las luces han sido apagadas
Actualizado: 20:43 pm
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10/06/2008

Parece futbol de otra galaxia. Es una constelación de estrellas sobre finos campos con los Alpes como testigos desde las alturas. Austria y Suiza han apostado todo por una elegante competencia con las mejores selecciones del mundo.
Son épicas batallas que se producen a cada segundo. En este certamen el corazón se antepone a todo sentimiento y ya mezclado con la capacidad futbolística de cada jugador, la magia aparece en un parpadeo para producirse casi por inercia un juego exquisito y delirante.
Aquí los grandes quisieran no serlo. Los campeones del mundo preferirían llegar sin esa etiqueta para sacudirse un poco de presión. Aquí los chicos quisieran siempre ser chicos para convertirse en sorpresa como los griegos en el 2004.
Italia ya fue vacunada con la dosis de una naranja mecánica que impresiona. Los amos de la defensa sucumbieron ante la efectividad y el rigor táctico de los holandeses que hacen ver fácil lo difícil.
España dejó claro que su cambio generacional comienza a dar frutos. Que entre su “niño consentido” Torres y David Villa son capaces de repetir la hazaña de 1964 o por lo menos de alcanzar una final como lo hiciera en 1984.
Son juegos casi perfectos. Aquí los empates sin goles se disfrutan y hasta las jugadas de polémica arbitral son altamente tensas como el primer gol de Holanda sobre Italia.
Es futbol de otro mundo. Son batallas repletas de orgullo, una sana manera de recordar que el viejo continente puede seguir luchando entre sí por marcar un territorio pero con un esférico de por medio.
Dicen que esto es mejor que un Mundial. Que no hace falta nada para ser la máxima competencia del planeta. Algunos románticos aseguran que esto sería posible si contendieran Brasil, Argentina y quizá algún representativo africano. Coincido.
Suiza el anfitrión sabe que en sus filas existe un jugador con sabor cafetalero de nombre Johan Volanthen nacido en Colombia. Italia reconoce que uno de sus grandes titulares Mauro Camoranesi argentino de nacimiento, tiene sangre azul y hasta lagunera. Portugal cuenta con Pepe y Deco ambos brasileños. España con Marcos Senna de Río de Janeiro.
La globalización invadió el futbol de manera desmedida. En alguna liga carioca un hombre llamado Marco Aurelio, se naturalizó turco y además de cambiar de religión cambió su nombre para ser ahora Mehmet Aurelio y jugar
En los 40´s cuando el mundo no encontraba rumbo nadie hubiera imaginado que un brasileño portara la camiseta de Polonia. Hoy, Roger Guerreiro juega para la selección de Beenhakker. De igual forma Alemania tiene en sus filas al también brasileño Kevin Kuranyi y a Odonkor de padre ghanés.
Qué decir de Francia, potencia que tiene en sus motores a hombres como Alain Boumsong de Camerún o Makelele de la ahora llamada República Democrática del Congo.
Actualizado: 20:25 pm
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03/06/2008

Hace poco más de tres años Daniel Ludueña arribó a suelo mexicano. Corría el 2005 y al bajar del avión en el aeropuerto de Guadalajara no fue precisamente el clásico argentino que atrajera fanáticas hambrientas de autógrafos y fotografías vía celular. Su cabellera distaba mucho de esos rizos rubios de algún sudamericano de apellido elegante.
Su llegada fue discreta en el plano mediático. Venía precedido de un cartel superior a la media pero tampoco nada extraordinario.
Todo cambió hasta el día en que Ludueña debutó con Tecos. El medio campo del cuadro zapopano lució de inmediato.
Con el llamado “Hachita”, el conjunto universitario llegaba a una instancia final luego de una década sin reflectores. América les frustró el sueño en aquel momento pero el tiempo le habría de dar otra revancha.
Daniel emigraría a Santos para un nuevo proyecto. Una aventura en el norte del país con un tenso problema porcentual incluido.
Santos después de sufrir horas y jornadas de agonía, permaneció en primera división producto de una campaña dolorosa y riesgosa. Ahí estuvo Ludueña para salvar el barco.
Dos torneos después, los “Guerreros” levantan orgullosos la nueva copa. Junto con Daniel, los bailes extraños de Vuosso, la velocidad de Benítez y los reflejos felinos de Oswaldo, Santos logró conformar uno de los equipos más competitivos de los últimos torneos.
Pero Ludueña fue, es y seguramente será el referente lagunero. Marcará época en Santos, su “look” más de un joven secundariano lo habrá de solicitar en la peluquería, su peculiar usanza del short será la nueva moda en las pasarelas llaneras y seguramente quienes alguna vez se han colocado zapatos de futbol soñarán despiertos con un gol a la “hachita”.
Hoy por lo pronto, amigos y enemigos de la cancha tendrán que bajar unos centímetros el calzoncillo del uniforme para que las rodillas no sean vistas por el adversario. Quizá ahí radique el secreto de Ludueña para lograr esos impredecibles movimientos.
Daniel es una estrella, pertenece a una nueva constelación y como estrella que es, no siempre aparece. Requiere de un cielo despejado al igual que una cancha con suficientes espacios. Se asoma sólo cuando es necesario para generar alguna satisfacción. Se guarda celosamente para después brillar intempestivamente. Así es su juego. El juego de una estrella. No por nada, su pequeña hija lleva por nombre “Luna” y es que Ludueña sabe que cuando ambos aparezcan en el firmamento algo extraordinario habrá de pasar. Algo como un cielo luminoso, algo como un título portentoso.
Actualizado: 13:25 pm
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13/05/2008

El futbol europeo premia la excelencia, valora la consistencia y alaba la continuidad. Allá, los proyectos se planean y los tiempos se respetan. Un campeón en Europa es consecuencia del mayor puntaje dentro un ciclo futbolístico. Así no hay lugar para las injusticias, mucho menos, espacio para absurdas polémicas.
En México, todo está de cabeza. La palabra continuidad no existe y menos cuando de técnicos se habla. La excelencia se reduce a 180 minutos para definir al ganador de una final. Los proyectos suelen cortarse por lo más delgado y las decisiones son tomadas sólo pensando en el corto plazo.
Habrá quienes aseguren que nuestro formato de competencia es mucho más atractivo que el europeo y que las liguillas resultan más emocionantes y apasionantes. Pero, ¿acaso en el viejo continente no es atractivo ver cómo los equipos se desviven por alcanzar puestos para alguna copa?. Por ejemplo, en España después de que Real Madrid aseguró su título, la batalla por sitios de Champios League se convirtió en otra intensa disputa entre equipos como Villareal, Barcelona, Atlético de Madrid, Sevilla y Racing. Digamos que el premio de consolación es más que llamativo en lo deportivo y más que atractivo en lo económico.
En nuestro país, si hablamos de algún “premio de consolación”, tenemos que enfocarnos al llamado repechaje. Un sistema que expande la mediocridad; fórmula perfecta para ocultar grises y erráticas campañas.
Es como si en Inglaterra, el alicaído Manchester City que terminó en la novena posición tuviera el derecho de pelarle el título al favorito Manchester United aún con 32 puntos menos.
En nuestro idioma futbolero, desapareció del diccionario la palabra hegemonía en los torneos cortos. Sólo Pumas puede presumir un bicampeonato. Algo que causaría risa a holandeses, alemanes o italianos cuando se les explicara que esa hazaña se realizó en un mismo año.
En Grecia, Olimpiakos suma once títulos en los últimos doce años. De no fallar en el 2004 tendría doce campeonatos consecutivos desde 1997. En Portugal, el Porto es tricampeón, en Holanda, el PSV tetracampeón. Todos ellos en ciclos anuales, no semestrales.
Otro ejemplo más de disparidad: En Inglaterra está por entrar una nueva ley que obligará a todos los jugadores extranjeros que militen en
No estaría nada mal adoptar algunas formas del viejo continente, su visión los ha llevado al éxito.
Así que señores políticos viajen a Europa pero sin recursos del pueblo, señores directivos volteen a Europa pero sin pseudo promotores a un lado. Dicen por ahí que del otro lado del charco, hay mucho que aprender.
Actualizado: 19:54 pm
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07/05/2008

A. Atlante. Sinónimo de campeón efímero, pasajero, transitorio, fugaz.
B. Bofo Bautista. Paola Espinosa y Rommel Pacheco envidian su
técnica.
C. Calero. Dirá sayonara después del Mundial de Clubes en Japón.
CH. Chupete Suazo. Campeón de goleo, antónimo de Chamagol.
D. Duillo Davino. Se fue Dallas. Como lo extrañan por Coapa.
E. Esqueda. Canterano águila. No le mete gol ni al arcoiris.
F. Fracaso. Véase Carson, California o Selección Preolímpica.
G. Gato Ortiz. Más tatuajes en su cuerpo que goles recibidos con
Necaxa.
H. Hugo Rodallega. Concreta las más difíciles, falla las más fáciles.
I. Itamar Baptista. Nuevo rey de la selva. Cuidado, patea micrófonos.
J. Justino Compeán. Entiéndase por asistente personal de Don Decio.
K. Kikín Fonseca. Anunciar tortillas y besar a Jackie Bracamontes,
algunos millones de pesos; un gol en dos torneos, no tiene precio.
L. Lágrimas. Fluido que escurre frecuentemente en el rostro del
“Chelis”.
M. Markarián. En los cómics enemigo de Batman, en la vida real del
Conejo y de la prensa.
N. No. Respuesta de Aguirre, Lippi y Mourinho para Decio de María.
O. Omar Bravo. Busca lujoso departamento en España.
P. Piojo. Propone llamar a los torneos Otoño-Invierno y Primavera-
Verano en lugar de Apertura-Clausura.
Q. Quatrocchi. Emigró a tiempo de Veracruz. Vivirá una Hidro-Repesca.
R. Repechaje. Sistema de Competencia. Alude a mediocridad y/o
benevolencia.
S. Santiago Fernández. Revisar/regresar a letra E.
T. “Tubo” Gómez. Desde el cielo rezará por otro título más.
U. Uuuhh. Sonido más escuchado en el estadio Azteca durante esta
campaña.
V. Veracruz vs Salamanca. Véase calendario Apertura 2008 Primera “A”.
W. Walter Gaytán. Apareció tan poco en la liga como la letra misma en
el castellano.
X. “X”. Calificativo perfecto para último duelo entre Tecos y Veracruz.
Y. Yayo de la Torre. Más cómodo desde un lujoso escritorio.
Z. Zamogilny. Metrosexual surgido del llano. El poder del camote.
Actualizado: 12:58 pm
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