
Su potencia ya no es la misma. Su tono de voz cantado de barrio bajo mucho menos. Sus piernas no responden como en antaño y hasta parece que sus rabietas marca registrada a los silbantes son con menor intensidad. Pareciera desgastado del trajín futbolero, pero algo internamente lo mueve, lo prende, lo llena de adrenalina, lo motiva a seguir luchando.
Quizá los dólares que recibe mensualmente sean su mayor impulso para continuar, no por nada fue el segundo mejor pagado de
Cuauhtémoc Blanco regresó a territorio azteca para dar una gran lección. El futbol mexicano tendría que agradecer al “Temo” su presencia pues en 90 minutos con Santos logró llenar un tremendo hueco tras el aburrimiento liguero.
Es cierto que no tocó tantas veces el esférico como lo haría en sus mejores momentos, pero cuando lo hizo, apareció la calidad, la clase, la diferencia.
En el segundo gol de Santos, tuvo la capacidad de esperar el movimiento de Ludueña, enfrió la pelota mejor que una hielera de cervezas, metió el cuerpo para proteger el balón hasta que de manera precisa sirvió para Ludueña que se encargaría de hacer el resto.
El mediocampista argentino luego de festejar buscó de inmediato a “Cuau” para agradecer el esfuerzo. Blanco jaló aire profundamente y se abrazó con el resto de sus compañeros mientras en las tribunas de la comarca volaban líquidos de euforia.
Estaba demostrado. No vino por compromiso ni por mercenario como algunos quisieron desacreditarlo. Aceptó el reto y cumplió. Jugar en Torreón no es cosa sencilla.
Hubo y tuvo momentos para el lucimiento. Buscó prender la pelota en tiros libres con ese característico estilo de pegar con la parte interna tras un vuelo que intimida. No logró mover las redes pero su picardía era plausible.
Es uno de los pocos “
El “Temo” sin reprochar nada y sintiéndose satisfecho se encaminó hacia la banda para salir de cambio en medio de frenéticos aplausos. Lo que no recordaba es que para vestir la camiseta de Santos debió hacerlo con la “
Blanco sonrió socarronamente y supo en ese momento que estaría los 90 minutos. Nosotros, lo narraríamos diez minutos más.
Santos ganó y aunque clasificó como octavo general la inyección de Blanco y la calidad del plantel podría catapultarlos hasta la final. Es el equipo mejor confeccionado, con más individualidades, con más figuras, con mejor medio campo. Lo de “Cuau” es una cereza en el pastel simplemente, pero no el pastel de Santos, sino en el pastel de todo nuestro futbol.
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