
El sábado pasado cuando Sven Goran Ericksson asistió al Toyota Park a ver el juego entre el Chicago Fire y el DC United quedó de manifiesto lo que Cuauhtémoc Blanco significa para el fútbol de México y el lugar que ocupa en el mundo.
No tiene relevancia quién invitó al juego a Ericksson, tampoco el resultado de un partido de bajo nivel que el Fire perdió en el último minuto cuando Sven ya se había marchado del parque.
Lo importante es que el sueco no escondió, sus ganas de ver al mejor jugador mexicano de la actualidad, en vivo, seguramente lo conocía a través de
Cuauhtémoc jamás ha negado su deseo de regresar a la selección y con una madurez sorprendente parece haber dejado atrás su dolor de no haber sido convocado al mundial de Alemania 2006.
Aprovechando la estancia de la selección mexicana en Chicago, Blanco lanzó el dardo una vez más y parece que el técnico le guiño el ojo.
NO PASA NADA
Ericksson, como todos los suecos, parece frío y calculador.
No arrastra compromiso moral con nadie y apuesta al ganador.
Mas allá de la polémica que desató su contratación, su llegada parece fortalecer el crecimiento del futbol azteca y alienta a retomar el buen juego mostrado en el último mundial, pero ahora lo importante son los resultados, ganar el boleto a Sudáfrica.
Muchos creen que jugar en Concacaf es una guerra, no es así.
Hay que ser inteligente y anteponer el futbol. La gente, la cancha y las artimañas no son más que circunstancias pero la única y real verdad está en los 90 minutos de juego.
POR AQUELLO DE LAS MALDITAS DUDAS
Lo que viene ante Belice no parece preocuparle a nadie, cuidado con eso, pero lo que realmente es importante comenzará el 20 de Agosto cuando México reciba a Honduras, para después enfrentar a Jamaica y Canadá, en visita reciproca y cerrando en San Pedro Sula ante los Catrachos, ojalá ya calificados al hexagonal final el 19 de Noviembre de este año.
Estoy con Ericksson, necesitamos a todos y por supuesto a Cuauhtémoc Blanco.
| Votar: |
Tags: Comparte: