Silda, la esposa de Spitzer fue la última de las mujeres en permanecer junto a su marido mientras confesaba que había tenido encuentros con prostitutas. Sin embargo, muchas otras han desfilado por el 'camino de la vergüenza' aún cuando sean objeto de humillación a cuenta de los 'pecados' de sus maridos.
¿Estás de acuerdo en que las mujeres de los políticos deben permanecer junto a sus esposos en casos como èstos o simplemente hay situaciones en las que la humillación deberìa superar al protocolo?
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